La sospecha de Ryu Si-o se convierte en certeza: Nam-soon no es quien dice ser. Decidido a desenmascararla, Si-o reduce el cerco y lanza una ofensiva despiadada contra la familia de Geum-ju, poniendo a todos en el punto de mira. Mientras tanto, la crisis explota en la comisaría cuando la filtración de la noticia sobre la droga salpica a Kang Hee-sik. Acusado de negligencia y malas praxis, Hee-sik enfrenta un castigo ejemplar que amenaza con arruinar su carrera y dejar a Nam-soon completamente sola en su lucha más difícil.















