El plan de venganza de Ryu Si-o alcanza a Hwang Geum-ju, sumiéndola en una trampa mortal; sin embargo, ella demuestra que un imperio no se construye sin prever el golpe del enemigo, manteniéndose siempre un paso por delante en una batalla de ingenio letal. Mientras tanto, el éxito de Nam-soon al localizar finalmente el cargamento de drogas queda empañado por una tragedia personal ineludible: su propio hermano ha sucumbido a la sustancia que ella juró erradicar. La justicia y el dolor se entrelazan en un episodio donde ganar puede sentirse como perderlo todo.















