La misión era simple: asustar a un testigo. Pero debido a una dirección mal anotada, Nicky y Morgan terminan secuestrando a la persona más peligrosa del bando rival. Lo peor es que el secuestrado es tan profesional que empieza a darles consejos sobre cómo mejorar sus técnicas de extorsión, convirtiéndose en una especie de mentor retorcido para los dos hermanos.







