Nicky y Morgan solo quieren que su abuela muera en paz, y para ella, la paz significa recuperar una reliquia familiar perdida en una timba de póker ilegal. Lo que empieza como un plan «sencillo» para entrar y salir sin ser vistos, termina con los hermanos huyendo con el maletín equivocado: uno que pertenece al contador de un cartel local. Ahora, con un objeto que vale millones en sus manos y ni un gramo de sentido común en sus cabezas, Nicky y Morgan han pasado de ser nietos ejemplares a los fugitivos más buscados (y torpes) de la ciudad.







