Los hermanos son enviados a una gala benéfica para identificar a un soplón. Nicky, intentando parecer un genio del crimen, se inventa una identidad que impresiona tanto a los villanos que lo nombran «estratega jefe» de una operación inminente. Mientras tanto, Morgan intenta desesperadamente evitar que su abuela (que ha tenido una recuperación milagrosa) aparezca en la gala buscando a sus «buenos nietos».







