Junior se lesiona la rodilla derecha, poniendo en riesgo la gran pelea de la semana. Desesperada por no perder los ingresos, Margo escribe una subtrama de «misterio» para justificar que Junior no luche pero mantenga al público pegado al asiento: un ataque simulado en el estacionamiento. Sin embargo, la línea entre la ficción y la realidad se borra cuando un fanático radical se toma la historia demasiado en serio, obligando a Margo a enfrentar las consecuencias éticas de sus historias.







