Junior consigue la pelea, pero el promotor quiere que sea el «Jobber» (el que pierde para hacer lucir bien al otro). Margo, indignada por el desperdicio de potencial narrativo, decide intervenir en los ensayos. Se infiltra en los vestidores y utiliza sus conocimientos de estructura literaria para proponer un giro argumental: Junior no será un perdedor, sino un «Heel» (villano) intelectual que insulta al público con palabras complejas. Mientras Margo lucha con las náuseas del embarazo y los cobradores de deudas, descubre que el submundo de la lucha libre es extrañamente similar a un taller de literatura, pero con más hematomas.







