
En el fin del mundo, donde gobiernan las antiguas tribus maoríes, no hay lugar para los extraños. Aquí se veneran los espíritus de los antepasados, la sangre se paga con sangre y el corazón de una hermosa niña puede provocar una guerra. Pero los extraños no llegaron solos: Dios, las medicinas y la pólvora estaban con ellos.