

En una mansión aislada en la isla de Jersey, poco después de la Segunda Guerra Mundial, Grace (Nicole Kidman) vive con sus dos hijos, Anne y Nicholas, quienes sufren una extraña enfermedad que les impide exponerse a la luz del sol.
La casa siempre permanece en penumbra, con cortinas cerradas y reglas estrictas. Pero cuando llegan tres nuevos sirvientes, comienzan a suceder cosas inexplicables: ruidos, susurros, puertas que se abren solas y presencias que parecen acechar entre las sombras.
Grace está convencida de que su hogar está embrujado, pero la verdad que se esconde entre las paredes de la mansión será mucho más aterradora de lo que imagina. Una película de terror psicológico que te mantiene en tensión hasta su impactante final, considerada una de las mejores del género en los últimos 20 años.